Soñar no cuesta nada
siempre miraba en la puertaen el suelo a la entradapor si había algún papelitopor si se te había ocurrido pasarpor si habías sentido la necesidad de pasary siempre que volvía de Viñatenía el sueño de encontrarte ahísentada en la puertasentada en la escaleray siempre te saludabaasí me aliviaba,en una ínfima medida me aliviaba.
también cuando los perros ladraban muchopensaba que eras túque podías ser túporque así le ladran los perros a las personas que no conoceny el viento en las ramas del damascoy en las hojasy el viento en las plantastambién eras tútambién podías ser túy los perritos que vienen a pedir cáscaras de quesotambién podías ser túpero nunca fuiste tú
nunca en ninguno de estos casos fuiste túsiempre fue el vientoy los perritosy los pasos de otras personasy los ladridos para otras personasy ya no te confundo con los pies de los perritosy ya no te confundo con el viento entre las ramasy ya no te confundo con el viento entre las hojasy ya no te confundo con el viento entre las plantasy ya no te confundo conmigoy ya no me confundo contigoy ya no nos confundo a los dos(Claudio Bertoni)
Los amantes
¿Quién los ve andar por la ciudad si todos están ciegos ? Ellos se toman de la mano: algo habla entre sus dedos, lenguas dulceslamen la húmeda palma, corren por las falanges, y arriba está la noche llena de ojos.
Son los amantes, su isla flota a la deriva hacia muertes de césped, hacia puertos que se abren entre sábanas. Todo se desordena a través de ellos, todo encuentra su cifra escamoteada;pero ellos ni siquiera sabenque mientras ruedan en su amarga arena hay una pausa en la obra de la nada,el tigre es un jardín que juega.
Amanece en los carros de basura,empiezan a salir los ciegos, el ministerio abre sus puertas.Los amantes rendidos se miran y se tocanuna vez más antes de oler el día.Ya están vestidos, ya se van por la calle. Y es sólo entoncescuando están muertos, cuando están vestidos, que la ciudad los recupera hipócritay les impone los deberes cotidianos.(Julio Cortázar)
Viceversa
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte.
Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte.
Tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte.
o sea,
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.(Mario Benedetti)